Mostrando entradas con la etiqueta quique sanchez flores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quique sanchez flores. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de marzo de 2010

Esperpento en Mallorca


Tras el partido del miercoles en Lisboa, que supuso la clasificación para los cuartos de final de la Europa League, intuía que la visita liguera al ONO Estadi tenía cierto aroma a descalabro y vaya que si acerté. Y es que la alegría no le dura mucho al Atlético y menos si para el partido no cuenta con Agüero, Ujfalusi, Simao y en el calentamiento se lesiona Tiago. Pero no porque estos jugadores sean megaestrellas, que salvo el argentino no lo son ninguno, sino porque los hombres que deben suplirlos no dan nivel ni para un equipo de segunda. Puede que este exagerando, pero Valera, Raul Garcia, Ibrahima...no son los recambios que exige un club que en teoria debe luchar por los puestos nobles de la clasificación.

El equipo rojiblanco tiene un once aseadito, que con la motivación suficiente puede dar guerra, pero del resto olvidense. Perdon, he dicho un once, quería decir un diez, porque jugar con Perea, a parte de ser un suicidio debería estar subvencionado por el Gobierno. Es incomprensible como los errores de un único personaje pueden ocasionar tres goles en contra a su equipo. Con él tenemos al artista de circo más completo. En el primer gol de Victor parecía un trapecista, brinco por aquí, me trago el balón por allá y patino ante un amague para conseguir el más dificil todavía. En el segundo se me asemejaba más a un mimo o a un hombre estatua del retiro, al observar petrificado como Aduriz, más solo que la una, remataba de cabeza a la red. En el tercer gol creo que todos sabemos a quién representaba, lo que no se es si se insipiró en Miliki o Fofó, pero consiguió superarlos con creces al rematar un centro del conjunto Balear en su propia portería con esa clase que atesora. Y digo yo, ¿Cabrera es peor que este?

Con el tema Perea no quiero salvar de la quema a ninguno de sus compañeros, que se debieron dejar las ganas y la garra en casa, no vaya a ser que se malacostumbren y salgan a comerse el cesped de la misma forma ante el Barsa que ante el Mallorca. Ni tampoco al entrenador. Qique no se en qué pensaba al hacer la alineación, pero debe ser que hace falta un cataclismo nuclear para que Salvio salga de titular. Esta vez estuvo Ibrahima por delante de él y el chaval le echa ganas, pero la técnica no le acompaña. El técnico madrileño debería aprender de su colega Manzano, que sabe sacar partido, y de que manera, a una plantilla de circunstancias y en un club al borde de la ley concursal.

De Raúl Garcia, ya ni hablo, porque para mí que está todavia en Pamplona y este que viste la rojiblanca es su hermano gemelo, pero el malo. No juega, corre como pollo sin cabeza y encima deja a su equipo con uno menos. Creo que ya está tardando Mario Suarez en volver al Atlético, peor no lo puede hacer y encima es de la casa. Tiago cojo y tuerto es mejor que la perla de Tajonar. El partido concluyó con un sonrojante 4-1, que pudo ser peor si no es por las intervenciones de De Gea, y con ello se aleja definitivamente el equipo madrileño de los puestos europeos. Kun, vuelve, te lo suplico.

Ganar por inercia


El calderón vivió una noche extraña, no solo porque a alguna mente pensante de la Liga se le haya ocurrido la brillante idea de recuperar los partidos de los lunes, que también tiene narices, ya que la gente no puede ir a ver a su equipo, amén de que no es normal que por esta gracia el Atlético tenga que jugar tres partidos en seis días.

 Pero, como digo, la mayor rareza no estuvo en este esperpento de calendario, sino en el hecho, creo que histórico, que supone que el conjunto rojiblanco sea capaz de ganar un partido jugando mal y quedándose con un hombre menos, gracias a la expulsión de Simao en el minuto 57 de juego, factor que Osasuna no supo aprovechar. Además el cuadro colchonero cuajo un inoperante partido en ataque, producido en gran medida por la alarmante crisis de juego por la que pasan alguno de sus jugadores, sobre todo Forlán, que deambula como alma en pena por el césped como si la cosa no fuera con él. Solo un remate de cabeza de Antonio López, que salió fuera por poco, consiguió sacar del sopor de la primera parte a los 35.000 valientes que acudieron al Manzanares.

Lo dicho, lo visto ayer fue un suceso paranormal, que en otro tiempo habría acabado con la victoria de los hombres de Camacho, si hubieran acertado con alguna de las oportunidades de las que dispusieron y que fueron desbaratadas de forma brillante por De Egea. Con quien el futuro de la portería colchonera está bien cubierto.Al final, el factor desequilibrante del choque fue el golazo de Jurado, un golpeo maravilloso del gaditano ante el que Ricardo quizás podría haber hecho más por pararlo. Si el de Sanlúcar tuviera un poquito más de sangre, su progresión no tendría techo, pero esa indolencia le ha hecho ser, pese a su calidad, blanco de las críticas de la grada del Calderón, donde no se perdona la falta de lucha y entrega por parte de sus jugadores.

 El gol llegaba en el minuto 80 de un partido soso, sin mucho juego ni ocasiones, que bien hubiera merecido un empate a cero, pero gracias a esta regularidad que Quique Sánchez Flores está imprimiendo a su equipo, especialmente en la parte defensiva, el encuentro cayó del lado rojiblanco. En el debe del técnico hay que situar la inexplicable falta de minutos del argentino Salvio, que tiene mayor delito cuando es evidente que el equipo necesita aire fresco, de lo contrario no aguantará la carga física y mental que supone jugar tres competiciones. El jueves en Lisboa comprobaremos si la gasolina les llega para alcanzar los cuartos de la Europa League.

Con esta sorprendente victoria el Atlético consigue sacudirse los temores de un fin de temporada lleno de sufrimiento y se aferra a la esperanza lejana de recortar los ocho puntos que le separan de los puestos europeos de la clasificación. Pero para que esos deseos se conviertan en realidad más le vale que empiece a jugar bien al futbol, pues la suerte no siempre le va a acompañar.