domingo, 28 de marzo de 2010

La historia interminable



Con la sensación de haber visto una película con distintos actores, pero con el mismo final. Así me he quedado tras ver el derbi y la verdad es que esta rutina se hace cada vez más aburrida. No es el hecho de que en la última década el Atlético no haya sido capaz de ganar a su eterno rival en el Bernabéu, es la impresión de que es inútil luchar contra lo inevitable. Y es que a lo largo de los años los rojiblancos han jugado bien, mal y regular. Han merecido ganar, empatar y perder. El árbitro les ha perjudicado más o menos, porque beneficiar nunca, oiga. Y nada, que no hay manera.

Y eso que el partido de hoy se puso de cara. Los de Quique salieron bien plantados al terreno de juego y buscaban las contras de sus delanteros, si bien es verdad que no dispusieron de muchas oportunidades, las que tuvieron fueron significativas. Y en esto que al Atlético le da por triangular en superioridad en la frontal, algo que no por ser normal deja de sorprender en este equipo, el balón que le llega al Kun y con las mismas se lo regala a Reyes, que cada vez me convence más de que es el del Arsenal, y con su pierna izquierda lo cruza con una rosca imparable para Casillas. Ver para creer, no iban ni diez minutos y los rojiblancos por delante. Quizás demasiado pronto.

El Madrid controlaba la posesión de la pelota, pero no con demasiado acierto. Los de Pellegrini se empeñaban en percutir por el centro olvidándose de que el peligro se crea por las bandas, y más a este Atlético, que probablemente tiene los peores laterales de primera división. Higuaín y Cristiano ya avisaron en dos ocasiones clarísimas, especialmente la del argentino, que pudo sacar Tiago en línea de gol.

Y lo que no pudo ser en la primera parte lo fue en la segunda, Quique se veía obligado a sustituir a Reyes por lesión, su lugar lo ocuparía Jurado, a su sitio me refiero porque a su juego y entrega ni de lejos. De hecho de un fallo suyo en el marcaje llegaría el gol de Arbeloa, el segundo del Madrid. Como verán me he saltado el primer gol blanco, pero seguro que se imaginan como fue. Efectivamente, a balón parado. Gol de Xabi Alonso que empuja bajo los palos un remate de Albiol. De su marcador no se tiene constancia, creo que era Antonio Lopez, pero todavía no se ha encontrado, así de perdido estaba el capitán.

A partir de ahí el Atlético no existió, el varapalo de los goles, el bajón físico y sobre todo la no aparición de sus jugadores clave dejaron al equipo a la deriva. El Madrid sin hacer mucho embotellaba a los colchoneros, que por si fuera poco se permitían el lujo de hacer regalos en defensa. Así llegó el tercero para los locales. Actuación calamitosa de Tiago, más propia de una comedia de cine mudo, que Higuaín aprovecha sin oposición.

El gol de Forlán, tras transformar un penalti por mano tan clara como absurda de Xabi, pudiera parecer que daba ilusión a los rojiblancos, pero nada más lejos de la realidad, no tenían fuerzas ni para colgar balones. Los estragos propios de tener una plantilla tan limitada en efectivos.
El Atlético con esta derrota pierde una oportunidad de oro para engancharse a los puestos europeos, pero incluso es más doloroso no haber podido alejar a su intimo enemigo de poder alzar el título de liga. Otra vez será. Me suena tanto esa frase…

viernes, 26 de marzo de 2010

Es el momento del cambio


Esta es la primera entrada de mi rayito y me gustaría que hubiera coincidido con un mejor momento del equipo franjirrojo, pero lo cierto es que de la ilusión con la que se comenzó la temporada hoy no queda nada más que desconfianza y temor por ver los puestos de descenso tan de cerca. Con una plantilla confeccionada en verano para luchar por volver a primera división y dirigida por un buen técnico como Pepe Mel, es dificil explicar como todo se fue al traste en apenas tres meses.

Los malos resultados del comienzo de año precipitaron la injusta destitución del tecnico rayista, sustentada por la directiva por el temor a bajar otra vez a segundaB, con lo que ello supondría, pero lo cierto es que Felipe Miñambres no ha hecho sino continuar la tendencia negativa del equipo, situandolo a cuatro puntos de los puestos de descenso.

Es complicado explicar las causas de esta debacle, quizás la suerte no ha acompañado en partidos en casa contra Betis, Real Sociedad, Hercules...que se empataron de forma injusta. La eliminación de copa del rey también fue un duro golpe, pero lo que está claro es que el equipo necesita cambiar el chip, remangarse y luchar por salvar la categoría. A estas alturas no vale de nada jugar bien, solo morder y ganar. Lo que también es preocupante es la falta de gol de la delantera rayista, curiosamente cuando la conforman nombres importantes para la categoría como Aganzo, Piti, Ruben Castro y Pachón. Pero cuando la pelotita no quiere entrar...

En defensa la cosa tampoco es muy alentadora. Pepe Mel exigió el fichaje de un central durante todo el mercado invernal y resulta que tras la llegada de Cuadrado la defensa está mucho peor, con continuas faltas de concentración a balón parado que le han costado muchos goles en contra. Cuando el nivel no es muy alto es necesario que se tire de la cantera, que para eso se tiene al filial lider destacado en tercera, y no solo hablo de jugadores, también hay que contar con los entrenadores de la casa y no con un hombre como Miñambres que hace ya tiempo que estaba alejado de los terrenos de juego.

Esperemos que, tras el empate en Cadiz ante un rival directo, el Rayo encauce un poquito su situación y no pase apuros al final de temporada, pero para ello es necesario hacerse fuerte en Vallecas y no regalar más partidos.

Esperpento en Mallorca


Tras el partido del miercoles en Lisboa, que supuso la clasificación para los cuartos de final de la Europa League, intuía que la visita liguera al ONO Estadi tenía cierto aroma a descalabro y vaya que si acerté. Y es que la alegría no le dura mucho al Atlético y menos si para el partido no cuenta con Agüero, Ujfalusi, Simao y en el calentamiento se lesiona Tiago. Pero no porque estos jugadores sean megaestrellas, que salvo el argentino no lo son ninguno, sino porque los hombres que deben suplirlos no dan nivel ni para un equipo de segunda. Puede que este exagerando, pero Valera, Raul Garcia, Ibrahima...no son los recambios que exige un club que en teoria debe luchar por los puestos nobles de la clasificación.

El equipo rojiblanco tiene un once aseadito, que con la motivación suficiente puede dar guerra, pero del resto olvidense. Perdon, he dicho un once, quería decir un diez, porque jugar con Perea, a parte de ser un suicidio debería estar subvencionado por el Gobierno. Es incomprensible como los errores de un único personaje pueden ocasionar tres goles en contra a su equipo. Con él tenemos al artista de circo más completo. En el primer gol de Victor parecía un trapecista, brinco por aquí, me trago el balón por allá y patino ante un amague para conseguir el más dificil todavía. En el segundo se me asemejaba más a un mimo o a un hombre estatua del retiro, al observar petrificado como Aduriz, más solo que la una, remataba de cabeza a la red. En el tercer gol creo que todos sabemos a quién representaba, lo que no se es si se insipiró en Miliki o Fofó, pero consiguió superarlos con creces al rematar un centro del conjunto Balear en su propia portería con esa clase que atesora. Y digo yo, ¿Cabrera es peor que este?

Con el tema Perea no quiero salvar de la quema a ninguno de sus compañeros, que se debieron dejar las ganas y la garra en casa, no vaya a ser que se malacostumbren y salgan a comerse el cesped de la misma forma ante el Barsa que ante el Mallorca. Ni tampoco al entrenador. Qique no se en qué pensaba al hacer la alineación, pero debe ser que hace falta un cataclismo nuclear para que Salvio salga de titular. Esta vez estuvo Ibrahima por delante de él y el chaval le echa ganas, pero la técnica no le acompaña. El técnico madrileño debería aprender de su colega Manzano, que sabe sacar partido, y de que manera, a una plantilla de circunstancias y en un club al borde de la ley concursal.

De Raúl Garcia, ya ni hablo, porque para mí que está todavia en Pamplona y este que viste la rojiblanca es su hermano gemelo, pero el malo. No juega, corre como pollo sin cabeza y encima deja a su equipo con uno menos. Creo que ya está tardando Mario Suarez en volver al Atlético, peor no lo puede hacer y encima es de la casa. Tiago cojo y tuerto es mejor que la perla de Tajonar. El partido concluyó con un sonrojante 4-1, que pudo ser peor si no es por las intervenciones de De Gea, y con ello se aleja definitivamente el equipo madrileño de los puestos europeos. Kun, vuelve, te lo suplico.

Ganar por inercia


El calderón vivió una noche extraña, no solo porque a alguna mente pensante de la Liga se le haya ocurrido la brillante idea de recuperar los partidos de los lunes, que también tiene narices, ya que la gente no puede ir a ver a su equipo, amén de que no es normal que por esta gracia el Atlético tenga que jugar tres partidos en seis días.

 Pero, como digo, la mayor rareza no estuvo en este esperpento de calendario, sino en el hecho, creo que histórico, que supone que el conjunto rojiblanco sea capaz de ganar un partido jugando mal y quedándose con un hombre menos, gracias a la expulsión de Simao en el minuto 57 de juego, factor que Osasuna no supo aprovechar. Además el cuadro colchonero cuajo un inoperante partido en ataque, producido en gran medida por la alarmante crisis de juego por la que pasan alguno de sus jugadores, sobre todo Forlán, que deambula como alma en pena por el césped como si la cosa no fuera con él. Solo un remate de cabeza de Antonio López, que salió fuera por poco, consiguió sacar del sopor de la primera parte a los 35.000 valientes que acudieron al Manzanares.

Lo dicho, lo visto ayer fue un suceso paranormal, que en otro tiempo habría acabado con la victoria de los hombres de Camacho, si hubieran acertado con alguna de las oportunidades de las que dispusieron y que fueron desbaratadas de forma brillante por De Egea. Con quien el futuro de la portería colchonera está bien cubierto.Al final, el factor desequilibrante del choque fue el golazo de Jurado, un golpeo maravilloso del gaditano ante el que Ricardo quizás podría haber hecho más por pararlo. Si el de Sanlúcar tuviera un poquito más de sangre, su progresión no tendría techo, pero esa indolencia le ha hecho ser, pese a su calidad, blanco de las críticas de la grada del Calderón, donde no se perdona la falta de lucha y entrega por parte de sus jugadores.

 El gol llegaba en el minuto 80 de un partido soso, sin mucho juego ni ocasiones, que bien hubiera merecido un empate a cero, pero gracias a esta regularidad que Quique Sánchez Flores está imprimiendo a su equipo, especialmente en la parte defensiva, el encuentro cayó del lado rojiblanco. En el debe del técnico hay que situar la inexplicable falta de minutos del argentino Salvio, que tiene mayor delito cuando es evidente que el equipo necesita aire fresco, de lo contrario no aguantará la carga física y mental que supone jugar tres competiciones. El jueves en Lisboa comprobaremos si la gasolina les llega para alcanzar los cuartos de la Europa League.

Con esta sorprendente victoria el Atlético consigue sacudirse los temores de un fin de temporada lleno de sufrimiento y se aferra a la esperanza lejana de recortar los ocho puntos que le separan de los puestos europeos de la clasificación. Pero para que esos deseos se conviertan en realidad más le vale que empiece a jugar bien al futbol, pues la suerte no siempre le va a acompañar.