viernes, 26 de marzo de 2010

Ganar por inercia


El calderón vivió una noche extraña, no solo porque a alguna mente pensante de la Liga se le haya ocurrido la brillante idea de recuperar los partidos de los lunes, que también tiene narices, ya que la gente no puede ir a ver a su equipo, amén de que no es normal que por esta gracia el Atlético tenga que jugar tres partidos en seis días.

 Pero, como digo, la mayor rareza no estuvo en este esperpento de calendario, sino en el hecho, creo que histórico, que supone que el conjunto rojiblanco sea capaz de ganar un partido jugando mal y quedándose con un hombre menos, gracias a la expulsión de Simao en el minuto 57 de juego, factor que Osasuna no supo aprovechar. Además el cuadro colchonero cuajo un inoperante partido en ataque, producido en gran medida por la alarmante crisis de juego por la que pasan alguno de sus jugadores, sobre todo Forlán, que deambula como alma en pena por el césped como si la cosa no fuera con él. Solo un remate de cabeza de Antonio López, que salió fuera por poco, consiguió sacar del sopor de la primera parte a los 35.000 valientes que acudieron al Manzanares.

Lo dicho, lo visto ayer fue un suceso paranormal, que en otro tiempo habría acabado con la victoria de los hombres de Camacho, si hubieran acertado con alguna de las oportunidades de las que dispusieron y que fueron desbaratadas de forma brillante por De Egea. Con quien el futuro de la portería colchonera está bien cubierto.Al final, el factor desequilibrante del choque fue el golazo de Jurado, un golpeo maravilloso del gaditano ante el que Ricardo quizás podría haber hecho más por pararlo. Si el de Sanlúcar tuviera un poquito más de sangre, su progresión no tendría techo, pero esa indolencia le ha hecho ser, pese a su calidad, blanco de las críticas de la grada del Calderón, donde no se perdona la falta de lucha y entrega por parte de sus jugadores.

 El gol llegaba en el minuto 80 de un partido soso, sin mucho juego ni ocasiones, que bien hubiera merecido un empate a cero, pero gracias a esta regularidad que Quique Sánchez Flores está imprimiendo a su equipo, especialmente en la parte defensiva, el encuentro cayó del lado rojiblanco. En el debe del técnico hay que situar la inexplicable falta de minutos del argentino Salvio, que tiene mayor delito cuando es evidente que el equipo necesita aire fresco, de lo contrario no aguantará la carga física y mental que supone jugar tres competiciones. El jueves en Lisboa comprobaremos si la gasolina les llega para alcanzar los cuartos de la Europa League.

Con esta sorprendente victoria el Atlético consigue sacudirse los temores de un fin de temporada lleno de sufrimiento y se aferra a la esperanza lejana de recortar los ocho puntos que le separan de los puestos europeos de la clasificación. Pero para que esos deseos se conviertan en realidad más le vale que empiece a jugar bien al futbol, pues la suerte no siempre le va a acompañar.

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